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Poeta José Martiniano Paredes

Rostro de América

A mi hijo José Adolfo

En el rostro de cada hombre
arraigado a este suelo,
está reproducido el mío,
moreno.

La misma arcilla nos integra
y son los mismos alfareros,
los que siempre nos modelan
por afuera y por adentro.

Cuando la tierra es parte de uno mismo,
pasa y no pasa el tiempo.
Y aunque el destino agobie las espaldas
o solo muestre un horizonte ciego,
permanece la esperanza conservando
el siempre verde de los viejos sueños.

La inmensidad del mundo cabe
en estos límites estrechos
y es su abismo, su estrella
y su desasosiego.

Mansos y humildes para aceptar la suerte,
asoman, en relámpagos de fuego,
entre nieblas de pobreza y borrachera
los diezmados arrestos montoneros.

América está aquí, cabal, auténtica.
Multiplican su rostro los hombres de mi pueblo.
Integralmente,
soy también uno de ellos
y lo seré mañana para siempre,
redivivo en los rasgos de la raza,
después que haya muerto.

América, nuestra entrañable América,
está quemándonos por dentro.
¡Quiere aflorar en libertad, la vida!
¡Es la mañana de los tiempos nuevos!…

Rostro de América – 1986 –

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